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TURISMO

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LEYENDA DE LA BRUJA DE TOTATICHE

Pocas son las personas que en el pueblo de Totatiche saben acerca de esta leyenda, pues hace mas de dos siglos, que se prohibió contarla.

Pero muchas son las personas que han sido testigas de hechos sobrenaturales, que han divisado con sus propios ojos, pero aunque no saben el porque, ellas aseguran que es verdad lo que vieron. Pues se trata de una Bola de fuego, que por las oscuras noches se pasea en el cielo sobre el pueblo de Totatiche. Mas otros aseguran haberla visto volar sobre el cerrito de la Virgen a muy tardes horas de la noche o muy tempranas horas de la madrugada.

Pues bien, este misterio es muy comentado, muchos dicen que son cosas naturales y que provienen del espacio, otros sin embargo piensan que son cosas malas o que son simplemente brujas, que se convierten en bolas de lumbre y viajan por el cielo de un lugar a otro.

Lo que sí, es que hay una historia muy antigua, y es sobre una bruja que vivió hace algunos siglos en este pueblo, y que ahora con el paso del tiempo sigue volando por los cielos de Totatiche, haciendo lo mismo que hace mucho tiempo. Esta leyenda, que puede ser cierto o mentira, aunque algunos hechos cronológicos muy antiguos nos narran esta sorprendente historia, será muy buena para los amantes de las leyendas e historias de terror. Esta es la historia:

Cuentan que por halla en el siglo XVIII, cuando Totatiche ya era un pueblo cristianizado y empezaba a ser una gran comunidad, descendiente de los españoles e indios, con sus comercios en la plaza y su grande templo dedicado a la Virgen del Rosario, con bastantes personas viviendo ahí, era todo un pueblo como lo podamos imaginar. En ese tiempo, según nos dicen algunos documentos históricos, existía una mujer muy hermosa llamada Antonieta, que vivía en las faldas del cerro petacal, a espaldas del cerro de la cofradía, pero nadie sabia en realidad quien era, ni quien eran su familia.

Era una mujer muy joven con una belleza sorprendente y un cuerpo hermoso, pues tenia a todos los hombres del pueblo, aun siendo muchos de familias destacadas y ricas, vueltos locos y enamorados de ella. Pero aun mas que eso, era una mujer muy buena, que se le veía continuamente participar en la Santa Misa, o en el rosario que se rezaba todas las tardes en el Templo, haciendo actos de caridad, socorriendo a los mas pobres del pueblo, asistiendo a los moribundos en el lecho de su muerte y haciendo obras piadosas, y siempre se le veía acompañada de dos indios vestidos de camisa y pantalón de manta con una faja roja.

Hasta su casa llegaban personas a pedir algún remedio para sus males, la cual ella daba en té, o en yerbas para dar cura a sus dolencias y malestares, también servia como partera, y muchos la llamaban para la hora de dar a luz algún niño, en fin era una mujer sumamente serviciosa.

Pero las malas lenguas, de algunas mujeres envidiosas de tal belleza y pretensión, decían que por las noches cuando el reloj sonaba las doce campanadas de la media noche, volaba sobre el cielo de Totatiche, encima de las casas y del Templo, con un lamento, haciendo que todo aquel que la escuchara, se le estremeciera la piel, poniéndola como la de una gallina, y poniendo a temblar todo el cuerpo. Muchos la llegaron a ver en el cielo, y decían que era una figura en forma de mujer, con el pelo larguisimo, con un vestido negro, despidiendo por sus negros ojos miradas satánicas y sonriendo diabólicamente con sus labios rojos y dientes blanquisimos, sentada sobre la figura de un monstruo que tenia alas de murciélago, cola de burro y de piel peluda y negra.

Todo el pueblo comentaba de ella, pero los chismes no se hacían esperar declarándola como una bruja. Muchas personas no creían los malos rumores que se daban sobre ella, pues cómo una mujer tan devota y piadosa como ella podría ser eso, en fin eso se hablaba de ella, pero eso sí, era muy respetada por todos.

Todo iba tan bien, hasta que un día llego una mujer a la casa donde se reunían los hombres mas ricos e influyentes de Totatiche, que trataban asuntos sobre el pueblo, su manejo y sus ambiciones. Ellos estando charlando tranquilamente, se sorprendieron al escuchar a esta mujer que llego con la cara pálida, los ojos lloros, y temblando de miedo y diciendo: -¡Antonieta, Antonieta, fue ella, fue ella... ¡

Uno de los hombres ahí presentes la cogió del brazo y le dijo:
-¿Que pasa?, ¿Antonieta que?, dinos que hizo Antonieta...

Entonces la mujer muy apenas pudiendo hablar dijo:
-Fui a casa de Antonieta, a que me diera un remedio para mi madre, y llevaba a mi hijo el que tiene 5 años, conmigo, y llegamos a su casa y nos paso, entonces le conté los males que tenia mi madre y que si me podría dar algunas yerbas para curarla, ella me dijo que si, pero me pidió que si la dejaba que entrara sola con mi hijo a un cuarto, y yo le dije que si, entonces entraron los dos al cuarto, y paso un rato y no salían, yo desesperada porque ya me quería ir debido a que tenia mucho que hacer en mi casa, le dije: Antonieta ya me tengo que ir porque tengo muchas cosas que hacer, entonces ella me dijo: si ahorita tu niño saldra para que se vayan, de repente salió mi hijo pálido, casi blanco y muy asustado del cuarto, y me sorprendió mucho que saliera así, pero yo no hice caso y dije: ya me voy gracias. En el camino le pregunte a mi hijo: ¿qué hicieron en el cuarto?, entonces el niño me dijo: -Mami, Antonieta me corto con un cuchillo en este brazo, luego me chupo la sangre y luego me echo agua caliente en la cortada y me dio mucha comezón. Entonces yo le dije a mi hijo:
-Enséñame la cortada,- el se quito su camisita y voy viendo una marca como de cruz abajito del hombro, esto me espanto mucho y me regrese a la casa de Antonieta. Al llegar le dije: -Antonieta, que le hiciste a mi hijo- ella con voz de burla me dijo:
-Tu hijito tiene la sangre muy sabrosa, a ver cuando lo vuelves a traer.
Yo espantada con mi hijo en los brazos, empece a correr hasta llegar a este lugar.

Entonces uno de los allí presentes dijo:
-Realmente es una bruja, que alguien vaya y la traiga para que declare esto.

El grupo de hombres se puso de acuerdo para ir a la casa de Antonieta, y traerla a la casa de juicio para que declarara, pero el hijo del jefe del grupo supo lo sucedido y se entero que iban a ir a la casa de Antonieta; con deseos de conquistarla y deseando hacer cosas prohibidas con ella, le dijo a su padre que el solo iría por Antonieta. Pero el padre de este pensando que ella era una bruja se lo prohibió, no obstante el hijo empeñado en ir dijo a su padre que como creería tal historia de que Antonieta fuera bruja, que eran solo chismes de gente envidiosa que querían dañar su reputación solo por envidia y celos. El padre de este, convencido por su hijo, lo dejo ir a casa de Antonieta.

Así pues, a la mañana siguiente, el joven partió rumbo a la casa de Antonieta, para traerla al pueblo para que declarara sobre si era verdad lo ocurrido con el niño. Llego la noche, y el joven no aparecía, entonces la madre de este le dijo a su esposo:
-Mi hijo no ha llegado, tengo miedo que esa mujer le haya hecho algún mal-, pero el esposo le dijo: No te preocupes, ya ves como son los muchachos, ha de estar haciendo... ya sabes... con ella, el es un muchacho rico y apuesto, cualquier muchacha se dejaría.

Pero la madre del joven muy angustiada, pago para que un grupo de hombres fuera a buscar a su hijo, entonces pues comenzó la búsqueda, y al llegar al cerro de la cofradía, se encontraron con la sorpresa de que alguien estaba tirado debajo de una peña, pero pensando que podía ser algún borracho no hicieron caso, hasta que uno de ellos dijo: Vayamos a ver, quizá sea el joven. Al llegar, se encontraron la sorpresa de que ¡si era el joven!, pero traía la ropas desgarradas y sucias, llenas de lodo y sangre y estaba tiemble y tiemble. Ellos lo tomaron y lo llevaron hasta su casa, donde estaban todos esperándolo.

Al llegar, su madre dio un grito y dijo: ¡hijo, que te paso!, pero el hijo no respondió nada, estaba como ido, como olvidado de si. Entonces lo acostaron, le quitaron sus ropas y cual va siendo la sorpresa que tenia marcas como de quemadas en todo el cuerpo, en forma como de estrellas. Entonces su padre furioso dijo: mañana traeremos a esa mujer viva o muerta.

A la mañana siguiente, a muy tempranas horas, todo el grupo de los hombres influyentes del pueblo acompañados por otros hombres y el padre del joven se dirigieron a la casa de Antonieta. Sin tocar abrieron la puerta de su casa, y Antonieta se encontraba sentada en el piso cosiendo unos chales, cuando de pronto uno de ellos le dijo: mala mujer, venimos por ti para llevarte presa hasta que aclares los crímenes que cometiste con el niño y con el joven Pedro el día de ayer.

Antonieta se paro y temblando dijo: -no se de que me hablan, no se de que niño ni de que joven me dicen. Pero el padre del joven enojado le dijo: -maldita perra, di que le hiciste a mi hijo,- pero ella insistía diciendo: -yo no se que dicen, no se de que me hablan-. Entonces ellos la tomaron a la fuerza y la llevaron presa hasta la cárcel del pueblo, donde la encerraron todo el día y la noche, en la celda mas oscura, tenebrosa y apestosa de todas, hasta que declarara lo que hizo.

Al día siguiente, en la mañana, todo el pueblo enterado de lo ocurrido, corrió a la casa del juicio a ver lo que sucedía, entonces se llevo acabo el primer juicio. Un hombre llamado Eufemio, que se le conocía por sus tremendos juicios que hacia, y por las horribles sentencias que daba, fue el encargado de hacer el juicio de Antonieta. Ya estando dentro de la casa del juicio, se juntaron algunos testigos a declarar contra Antonieta, y también se reunió la gente mas rica del pueblo para escuchar el juicio.

Entonces el juez dijo: ¡Traigan a la presa!, entonces llevaron a Antonieta, toda golpeada ante el tribunal, y se ordeno que la ataran de manos mientras el juicio. Y comenzó el juicio:

El juez le pregunto: Quien eres, pues nadie en el pueblo ha sabido de que familia provienes ni quienes son tus padres.
Ella contesto: Mi padre era un hombre de tierras lejanas, español, y mi madre una india, que al darme a luz murió, entonces mis abuelos unos pobres y humildes indios me criaron.
Entonces el juez dijo:
-Antonieta, se te acusa de haber llevado al hijo de María Esther a un cuarto, y haberle cortado y chupado la sangre, ¿qué respondes de esta acusación?.
Entonces Antonieta dijo: -En verdad que yo no hice eso, jamas le corte al niño nada.-
La madre del niño se levanto enojada y dijo:
-No seas mentirosa Antonieta, mi hijo dijo que tu lo cortaste y después le chupaste la sangre, entonces yo me regrese aclarar esto, y tu me dijiste que la sangre de mi hijo estaba muy sabrosa, y que cuando lo volvería a llevar.
Ella respondió: -¡Mentira!, yo jamas haría una cosa así a una inocente criatura.

Luego paso otro testigo, que era hombre, a declarar contra Antonieta:
-Acuso a esta mujer de bruja, ya que un día me llevo a su casa con engaños, dijo que me tenia un remedio que yo necesitaba, y al llegar me vendo los ojos, me amarro de pies y manos, me desnudo y comenzó a morderme algunas partes intimas del cuerpo, yo le gritaba ¿qué me haces?, ¿qué me haces?, pero nada me respondía, solo me mordía, me golpeaba, y me torturaba algunas partes de mi cuerpo, después me desamarro y me quito la venda y me dijo: ?¡Pobre de ti! si le cuentas a alguien lo sucedido, pues te echare una maldición a ti y a toda tu familia si confiesas, entonces yo por miedo nunca dije nada.

Luego otro hombre llego a declarar: Antonieta me dijo que tenia a todos los hombres del pueblo embrujados, que por eso estaban enamorados de ella y pronto caían a sus pies como perros. Pero Antonieta dijo: es otra maldita calumnia contra mi, soy inocente.
Después una mujer llamada Remedios declaró esto:
-Yo acuso a Antonieta de que un día, saliendo de misa me insinúo a que practicara brujería, que ella me iba a enseñar como se hacía, y también me enseñaría a tener pactos con el diablo, pero yo no acepte, y luego me fui corriendo hasta mi casa. Y desde entonces me daba mucho miedo verla aunque sea de lejos, y por la noche tenia sueños espantosos, pero ahora declaro para que sea castigada por esto. Antonieta respondió: ¡Jamas haría eso!. . La gente allí reunida grito: ¡Mentirosa!¡mentirosa!, sabemos que una mujer como tu niega eso, ¡maldita, maldita!, ojalá ardas por siempre en el infierno.

Otra mujer, declaro esto:
- Un día recurrí a esta mujer, para haber si podía salir embarazada, ya que tengo una enfermedad que no permite que esto suceda, entonces ella medio a comer una fruta que yo desconozco y al día siguiente, amaneció mi vientre hinchado y mis pechos con leche entonces yo dije: resulto, ahora si estoy embarazada, pasaron los nueve meses y al dar a luz, me horrorice al saber que había dado a luz un ¡monstruo! con cuerpo de niño y cara de puerco, la partera al verlo cayo desmayada, luego al agarrarlo yo, se convirtió en una serpiente larguisisisima que salto hacia mis senos a chuparme la leche, yo grite llena de espanto: ¡Ave María Purísima!, y la serpiente, salió rápidamente, entonces le pregunte a Antonieta que porque había tenido ese monstruo, y ella me respondió que un diablo era lo que yo había tenido. Luego se paro la mujer y grito delante de todos: No hay duda de que Antonieta es una Bruja, y que todas las noches la visita el demonio.

Entonces el juez dijo: Responde de una vez por todas, ¿eres bruja o no?.

Antonieta dijo llorando, con voz fuerte y clara: ¡NO!, por Dios Santo que no, por la Virgen del Rosario que no, por mi vida que no.

La gente empezó a gritar otra vez: ¡Mentirosa!, ¡blasfema !, sabemos que tu eres bruja, y en nombre Santo dices que no eres, eso es sacrilegio, profanación, burla hacia Dios.

Entonces empezaron a decir: Atorméntenla para que hable, atorméntenla para que hable!. El juez con voz fuerte dijo: Enciérrenla en la cárcel, y no le den alimento, solo agua, hasta que hable. Y así fue, ella estuvo encerrada en la cárcel por 15 días, sin probar alimento, sin ver la luz del sol. Mientras tanto, afuera de la casa del juicio, la gente del pueblo decía, ¿cómo es posible que una mujer tan devota y piadosa pueda ser una bruja?, pues si es que se le ahorque o apedree.

El joven rico quien un día había ido a la casa de Antonieta para traerla a declarar, volvió en si, entonces todos comenzaron a preguntarle: ¿qué paso?, ¿qué paso?... el gritando con voz temblorosa y llorando: ¡tengo miedo, tengo miedo!. No temas dijeron los presentes, nosotros estamos aquí y no te pasara nada. Entonces el volvió a gritar llorando y desesperado: tengo miedo, tengo miedo. Así duro tres días, hasta que declaró que al llegar a la casa de Anonieta, ella lo paso, y cerró la puerta de su casa y de repente vio como ella pinchaba un muñeco de trapo con unas enormes agujas, el muñeco daba gritos de dolor y se retorcía, además que le escurrían chorros de sangre. Entonces el muy asustado trato de abrir la puerta pero esto era imposible, pues tenia candado. Ella le dio una mordida en el cuello que hizo que se desmayara.

El joven también confeso que Antonieta recogía tierra del panteón a media noche, y la mezclaba con comida, para mandar de regalo bocadillos a las personas, también confeso que cada noche Antonieta tenia relaciones sexuales con el diablo, hacia rituales y bailaba alrededor de una fogata al ritmo de los tambores que tocaban los indios, criados suyos, y que sacrificaba gatos y gallinas para luego ofrecérselas a los espíritus del mas allá, sobre todo en las noches de luna llena. También declaro que ella había sido causante de muchos abortos, había hecho impotentes a muchos hombres y estériles a muchas mujeres.

Esto horrorizo a todos, entonces todo el pueblo y algunos ranchos se reunieron en la plaza para dar muerte a la bruja. Luego el juez ordeno que la sacaran de la cárcel y la entrego al pueblo para que la castigaran.

Al salir de la cárcel la gente le gritaba: ¡bruja!, ¡bruja!, ella con voz fuerte dijo: La pagaran todos, me vengare de ustedes, entonces la indignación y el coraje de las personas no se hicieron esperar, comenzaron a arrastrarla de su larga cabellera por la calles de tierra de Totatiche, dejando como pedazos de cráneo tirados, la apedrearon, la patearon, la escupieron, la torturaron, y le golpearon su cara hasta destrozarcela.
Por fin cuando la creyeron muerta, la tiraron en las afueras del pueblo, pensando que ya había muerto.

Al día siguiente fueron por el cuerpo a donde lo habían tirado, para darle sepultura, y cual va siendo la sorpresa que en el lugar del cuerpo hallaron una muñeca de trapo cubierta de sangre amarrado con cabellos de ella.
Los que habían ido, corrieron a avisar lo sucedido, entonces la gente alarmada comenzaron a decir que no había muerto Antonieta, y que pronto se vengaría del pueblo.

Mientras tanto algunos de los hombres del pueblo se reunieron y fueron a la casa de Antonieta a buscarla, mas no la hallaron, y uno de ellos diviso a los indios que en otros tiempos acompañaban a Antonieta al pueblo, luego los agarraron y los encarcelaron.

Día con día les preguntaban que donde estaba la Antonienta, ellos no respondían nada, entonces con chicotes de cuero los flagelaban por la espalda y el estomago para que confesaran, pero ellos dando gritos de dolor decían: No sabemos, no sabemos, y solo escurría su sangre como arroyos por todo el suelo, hasta que los mataron de tantos golpes.

Paso todo un año, y todo estaba tranquilo, hasta que una noche, una mujer se despertó asustadisima al oír que su bebe comenzó a llorar desesperado, entonces oyó una fuerte carcajada como de viejita, ella asustada comenzó a mirar a todos lados, entonces oyó muy cerca de ella, los pasos de un caballo, y vio que era el cuerpo de un chango, con la cara de una mujer marcada con cicatrices, y pies de caballo, que llevaba a su niño en los brazos, entonces ella agarro un crucifijo y gritó fuertisimo: ¡Jesucristo ampárame!, entonces al oír esto, el maléfico chango con cara de mujer y pies de caballo dio un grito de horror tremendo que despertó a todos los vecinos, soltó al bebe y desapareció por la ventana, dejando un olor horrible y sofocante como de azufre.

A la maña siguiente, aparecieron sobre la cama muchos cabellos de caballo, al enterarse todas las personas del pueblo se llenaron de un gran temor que los hacían temblar de miedo. A la noche siguiente, se escuchaban unos tremendos alaridos por todo el pueblo como si todos los niños del pueblo lloraran, y a la mañana siguiente, se estremeció la piel de todos, al ver absolutamente que todos los niños menores de 4 años tenían grandes marcas en forma de cruz, en su cuellito como si fueran mordidas de víbora.

Los mas grandecitos que habían sido chupados, dijeron que un chango con cara de viejita, los había mordido y chupado la sangre, y cada vez que los chupaba, les sonreía y se ponía a bailar.

Día con día, antes de que oscureciera, se cerraban bien las puertas y ventanas de todas las casas, y colocaban ramos y palmas benditas en la puerta, para que al llegar la noche la bruja no entrara a chupar sangre.

Todas las madres por miedo a que la bruja oyera los lloridos de los niños en las noches, para dormirlos pronto les cantaban esta canción: “A la rorro niño, a la rorro ya, duermace mi niño, que la bruja viene ya”, de aquí el tradicional canto que la gente de ahora no sabe su significado.

Al llegar la noche solo se oían los aullidos de gatos, y horribles ladridos de perros, que custodiaban las puertas de las casas, y al sonar en el reloj las doce campanadas de la media noche, se oían fuertisimos toquidos en las puertas de todas las casas, pero nadie abría la puerta, pues sabían que era la bruja. Luego se comenzaba a escuchar por el aire, los gritos espantosos y horribles como si fueran lamentos de una mujer mezclados con el chiflido del viento, que hacían estremecer de miedo a los que estuvieran despiertos.

Así duraron los habitantes de Totatiche 9 meses, cerrando puertas y ventanas por miedo a que entrara la bruja a saborear la sangre de los niños.

Entonces se decidió, que todas las criaturas pequeñas menores de 4 años durmieran dentro del Templo para estar seguros, ya que en un lugar tan Santo, ella no se atrevería a pasar ni mucho menos profanarlo. Mientras tanto, en cada una de las casas aparecían de forma misteriosa, grandes figuras de monos hechas con cabellos de gente, llenos de sangre.

Varios de los que habían acusado a Antonieta desaparecieron por varios días, hasta que una mañana algo horrible sucedió: descubrieron que en la casa del juicio así como la cárcel, las paredes se encontraban embarradas de sangre, como signo de burla, luego en los arboles de fresnos de la plaza de Totatiche se encontraron amarrados partes de cuerpos, por ejemplo; en un árbol estaba una pierna, en otro estaban manos, en otro estaba la parte un pecho, en otro solamente las viseras, y en otros arboles se encontraban algunos cuerpos con el estomago destazado, todos amarrados con unos trapos, llenos de pelos de cerdo. Estos eran los cuerpos de algunos que habían acusado a Antonieta, mas sus cabezas nunca aparecieron.

Mucha gente fue testiga de lo ocurrido y se llenaron de horror al ver aquello. Pero esto no podía seguir así, hasta que una noche, las campanas del pueblo sonaron y se reunió toda la gente del pueblo en la plaza, junto con la de los ranchos; con palos, cuchillos y armas, para dar muerte a la bruja.

Esa noche la gente se dirigió a la choza de la bruja, llevaban antorchas, que iluminaban el oscuro camino.

Al llegar a la casa entraron, tumbaron puertas, saquearon cosas, y al no encontrar nada, prendieron fuego a la choza. Entonces uno de los hombres grito: “En nombre de Dios te ordenamos que te entregues a nosotros”.

De repente, una piedra cayo proveniente del cerro petacal, y un fuertisimo grito de ¡Noooooooo...! se escucho, que hizo temblar a todos.

La piedra que cayo, se convirtió en Antonieta. Ellos se acercaron, y le aventaron agua bendita, entonces la mujer empezó a retorcerse, y a darse fuertes mordidas en las manos, dando gritos horribles. Su cara era espantosa, llena de llagas y cicatrices, y sus cabellos todos desgreñados.

Luego la sujetaron entre tres, la amarraron y la llevaron hasta la plaza, del pueblo, donde la demás gente estaban esperándolos.

En la madrugada, se coloco un montón de leña verde, y se puso el patíbulo donde Antonieta seria quemada por sus horribles crímenes.

La amarraron del cuello, de las manos y de los pies, y antes de prender fuego el sacerdote del pueblo se le acerco para darle la absolución, pero antes de esto le pregunto: Hija ¿te arrepientes?, Ella contesta: ¡NO!!!!!!!!.

De repente la leña empezó arder sola, como si fuera una explosión. El fuego se levanto hasta arriba, mientras que el cuerpo de Antonieta empezó arder.

Todo el pueblo veía como su carne se consumía entre las grandes llamaradas. Ella daba grandes gritos de dolor, que se podían escuchar por todo el pueblo.

El fuego ardía inmensamente, los gritos de ella se seguían escuchando, hasta que de repente se silencio todo, solo seguía el fuego ardiendo, como una enorme llamarada. Así pasaron tres horas, solo volaban las cenizas de su cuerpo.

Luego algo sorprendente paso: ¡El fuego se elevó al cielo y formando una gran bola! que luego se fue volando por el cielo de Totatiche.

Entonces todas las personas corrieron horrorizadas, a encerrarse a sus casas.

¿Qué paso? Nadie hasta ahorita lo sabe.

Solo desde aquel día, las personas juraron no volver a pronunciar el nombre de Antonieta ni hablar de sus maldades.

Solo por las noches se veía esa bola de fuego pasear por los cielos de Totatiche, y quienes la miraban muy de cerca, aseguraban que se dibujaba dentro del fuego, la cara como de una mujer que sonreía; cosa que muchas personas aseguran ver en estos tiempos.

Noche tras noche, el pueblo de Totatiche veía rondar por todas partes estas bola, Y así paso por mucho tiempo, hasta que de pronto dejo de verse cada noche.

Cuentan que en tiempos de la guerra cristera, cuando las personas se escondían en los cerros y cuevas de Totatiche, miraban esta bola de fuego que se paseaba por todas partes, acompañada de un gran lamento lleno de pena.

En los años cuarenta, se oyó el rumor de que unos medieros que cuidaban su ganado sobre las faldas del cerro petacal, descubrieron una tapia muy antigua y quemada, oculta entre unos encinos, yerbas y ramas que la tapaban.

Se acercaron para curiosear haber que había y entraron hasta dentro. La tapia estaba toda quemada pero todavía se conservaban algunas piezas hechas de piedra, aunque muy deterioradas por el tiempo.
Uno de ellos al estar observando uno de los cuartos, se encontró con una petaquilla de madera muy antigua, que estaba cubierta de tierra y de excremento de pájaros, entonces llamo a los otros compañeros para que la abrieran, pensaron que quizá podría tener monedas de oro.

Al acercarse para abrirla, la petaquilla sola se abrió. Ellos se asustaron, pero luego sintieron la curiosidad de ver que era lo que tenia adentro, entonces decidieron analizar y cual va siendo su sorpresa que lo que tenia la petaquilla eran varias muñecas de trapo muy antiguas, con pelo de elote y ojos de botón, con enormes agujas enterradas.
También encontraron vasijas de barro, que contenían yerbas mezcladas con pedazos de órganos secos, que se encontraban llenos de asquerosos sapos, junto con unos libros de gran tamaño que se veían que eran muy antiguos.

Estos hombres salieron muy asustados del lugar, y hasta ahora nadie a vuelto a esa tapia antigua, en donde se cree que todavía se conserva, ya que este lugar es donde alguna vez vivió Antonieta, la famosa bruja de Totatiche.

Esta historia ha sido contada de generación en generación, solo que muy pocas personas la saben debido al juramento que un día se hizo, de no volver hablar de Antonieta, aquella bruja que hizo tanto mal a Totatiche.

¿Será verdad la historia, o será mentira?, quien sabe, pero una cosa si es cierto, hasta la fecha hay personas que aseguran haber visto por las noches, una bola de fuego pasear por los cielos de Totatiche.

mike@totatichejalisco.com